Se supone que al menos en un país se debe promover los artistas locales y la cultura del mismo país, con cosas que van desde sus costumbres, su forma de vestir, hasta el divertimento y el ocio. Pero hace varios años esta simple afirmación que sirve para conocer mejor la historia del lugar en donde se vive, en la Argentina y en tantos otros lugares, esa idea, esa concepción se perdió. Da pena ir a boliches y bares nocturnos y escuchar todo tipo de música, menos la nacional. La globalización se convierte así en el principal eje amenanzante de la identidad nacional.
Así es. No suelo recomendar libros pero les propongo leer “La insubordinación fundante” de Marcelo Gullo; reciente aparición basada en el análisis del “sistema internacional” de la globalización. Sin desperdicio. Prólogo de Helio Jaguaribe. Daniel.