Odio cuando te atienden mal en un local, negocio, kiosko, en lo que sea. La atención tiene que ser siempre una de las cosas más importantes a la hora de relacionarse con las personas. Es la cara que ponen de una empresa o de un lugar. Esto me pasó hoy:
Ingresé en un drugstore de Mar del Plata que queda en Independencia y Falucho. Se llama Café Marlink, sin mal no recuerdo. Voy al mostrador y pidó una barra “Bon o Bon” que tiene chocolate y arroz crocante adentro. Le pregunto a la persona que me atendió cuanto es y me dice “dos pesos”. Le pregunto, “¿seguro que sale dos pesos?”, a lo que le pregunta al encargado y dice “sí, sí… (duda), no sale 1,5″. Le pago y me empieza a decir los precios de cada uno de los productos de “Bon o Bon”, pero obviamente, a dedo, sin nada en el mostrador que diga el precio. Yo le acotó “me resulta raro pagarlo 2 pesos cuando lo pagué uno el otro día”. El encargado, entre canchero y poronga (dícese del que se hace el pulenta), me dice “si yo también lo pagué 1 peso, pero hace 20 años”; a lo que finalmente colmó mi paciencia, me di vuelta y terminé la charla con un “no papá, lo pague ayer 1 peso, asique fijate”.
El tema no es la diferencia entre 1 y 2 pesos. ¡Qué rata! Podrían pensar aquellos que leen este post. Sino el reclamo justo de preguntar cuánto sale algo que no estaba exhibido en el mostrador y por el poco tacto de un encargado que logró que escriba este post. La mala atención puede ser muy mala herramienta de marketing en tiempos de la 2.0.
Estoy completamente de acuerdo. En algunos kioscos te atienden para el traste. Yo no se porque la gente piensa que te hace un favor cuando responden a una pregunta del consumidor o cuando uno marca algún error en el precio. Saludos!
Que raro, nunca pensé que a las barras de chocolate les ponían precios al voleo o según la cara tal como es habitual con los autos en las concesionarias. Voy a tener en cuanta este dato ya que estoy en el barrio.