Tribuna vacía, cada vez más...

Cosas que pasan

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Cosas que pasan

La piba del 50 (parte II)

Pasó un largo tiempo. O no. A veces, cuando recordamos fragmentos de nuestra vida, pareciera que todo sucedió en etapas, divididas, distintas. Pero lo cierto es con “la piba del 50″ tardamos en vernos otra vez. Aunque nuestro segundo encuentro fue raro. Ella no estaba sola. Al tipo lo envidié. Debo decirlo, ¿por qué no hacerlo? La envidia siempre que sea sana, es positiva. O no. Demos espacio a la duda. A la incertudimbre. Es lo mejor que tenemos.

Ella lo acompañaba. Entendí en aquél segundo encuentro que lo nuestro no iba a ser fácil. Al contrario, era bastante complicado. Pero no todo tiene que ser como uno quiere en la vida. Si fuése así, todos seríamos felices. O no. La felicidad no es aquello que nosotros pensamos como real. Eso es satisfacción de tener, poseer, obtener. Feliz es estar completo. Que te completen. Ella lo hacía. Pero con él.

Comprendí que nuestra relación iba a estar en un plano al que mucho no saben llevar: el de las ideas, el de la personalidad, el del modo de ver las cosas. Ella creo que también se percató de eso. Aunque creo que ya lo había pensado. “La piba del 50″ sabe. Y mucho. Eso fue lo que me atrapó: su encanto iba por otro lado. No era normal.

Y costó entendernos. Pienso que a muchos les pasó también. Siempre cuesta entender al principio. Pero cuando uno encuentra un camino. Una vía. Algo claro. Es mucho más simple. ¿O no? Con “la piba del 50″ nos pasó eso. Al principio nuestra relación era de un simple: “Hola” y “Chau”. Muchas veces, ni siquiera eso. Pero poco a poco. Paso a paso. Nos fuimos entendiendo. Pero no hubo clásicos idas y vueltas. Cuando conocí bien a ella, supe que era un viaje que no tenía retorno. Raro. Nunca me había pasado eso…

Cosas que pasan

La piba del 50 (parte I)

Una risa. Que fácil sería todo si todos tendríamos una risa para ofrecer. Para dar. Para compartir. Les voy a contar una historia. Capaz que muchas historias en una sola persona. Por ahora la vamos a llamar “la piba del 50″. El tiempo, que es más sabio de lo que pensamos, les irá detallando los rasgo de una mujer pintó una sonrisa. O al menos, que empezó a escribir una historia en el corazón.

No recuerdo cuando la conocí. Yo era adolescente aún. O joven. Hoy ya casi no se distingue entre ambas etapas de la vida, ¿por qué será? En fin. La vi una vez. Era rara. Distinta. De esas personas que te realmente te hacen recalcular la vida por completo. Por que las hay, las hay. Todos tenemos una. Algunos la encuentran antes, otros se pasan toda una vida. Pero las hay.

No recuerdo lo que digo aquella vez. La verdad tampoco me importó. Por lo general, cuando no entendemos algo no nos importa. Hacemos como si estuviéramos en una realidad paralela. Muy parecida a esta. Pero donde no prestamos atención. Eso me pasó con “la piba del 50″ la primera vez que la conocí. Ella no me importaba. Tampoco lo que decía. Mi mente estaba en algo raro, capaz que en temas que por aquél entonces eran los que ocupaban mi cabeza día a día. Si les digo, les miento.

No recuerdo mucho más de aquel primer encuentro con “la piba del 50″. Fue fugaz. Pero fuerte. Hay cosas que te quedan grabadas. Ella hablaba, yo no pensaba. No entendía. No quería entender.

Recuerdo algo: febrero de 2003. Ocho años y medio desde que conocí a la “piba del 50″. Pasó mucho tiempo. Pasaron muchas cosas. Pero ese día me quedó grabado. ¿O acaso no recordamos fechas significativas para cada uno de nosotros? Creo que sí. Vivimos buscando un constante loop de nuestros recuerdos.

Cosas que pasan

Sin sentido!

Pensamientos sin sentidos. Hay etapas donde uno puede tener destellos de estas ideas que muchas veces no conducen a nada. La mayoría, diría yo. Pero bueno, en un intento de darle un giro a esta publicación que venimos llevando a cabo desde hace más de 5 años!, es que buscaré algo por el estilo. Aunque, creo, ya lo venía haciendo hace tiempo. Digamos que lo blanqueo ahora y ya esta. Veremos que pasa.

Sociedad

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